Editorial

|

El caso de la Auditoría Superior de la Federación, referente a la separación arbitraria del cargo que ostentaba Muna Dora Buchaín, ha provocado la exhibición de las ineptitudes del titular de la dependencia, David Colmenares, quien fue descrito por su antecesor como un inepto y corrupto, lo cual significa que resultaba perfecto para las intenciones de quienes cometieron una serie de ilícitos descubiertos y denunciados por Muna Dora.

En cualquier otro país, el titular Colmenares hubiera sido destituido, la “estafa maestra” (que ya son “como diez estafas”, al decir de Buchaín) hubiera provocado un efecto dominó en la estructura gubernamental y estuviéramos viviendo la verdadera renovación del país.

Sin embargo, las cosas suceden exactamente al revés, es decir, la persona despedida es la investigadora que documentó las irregularidades, Muna Dora Buchaín, es despedida por hacer bien su trabajo.

Lo había hecho tan bien, que incluso recibió reconocimientos internacionales que ahora de nada sirven, por el contrario, son ignorados. Lejos estamos de iniciar el combate a la corrupción, sobre todo en los altos niveles, donde los delitos llegan a contarse por miles de millones de dólares, ilícitos causantes de los más serios quebrantos a la economía del país.

Es lo que el presidente Enrique Peña Nieto define como “una cultura” en México.

Estos no son actos derivados de un ser cultural, son auténticas maquinaciones perversas protegidas por el poder, ajenas totalmente al ser cultural del mexicano, que jamás recibe los beneficios que mayoritariamente deberían ser brindados por las políticas públicas adecuadas.

No puede ser un “acto cultural” saquear las arcas federales mediante triangulaciones urdidas por mentes preparadas en las grandes universidades del mundo, mientras los mexicanos apenas tienen acceso a la educación.

Es un acto de barbarie política, un acto de confabulación perversa contra el patrimonio nacional.

Y la muestra es, sin duda, el ataque a quien destapó la cloaca que ahora quieren volver a tapar mediante amenazas y una burda campaña mediática.

Eso ya no lo cree ningún ciudadano de nuestro país, por más que insistan en tratarlos como menores de edad.


TAMBIÉN PUEDES LEER


Muna Dora documenta la "estafa maestra" y la corren "por instrucción superior"


Organizaciones empresariales piden la cabeza de Velasco Coello


Velasco deja la deuda más alta del país: 6.7 de su PIB