Charla con el bolero

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Charla con el bolero

—Ora sí, bolerín, vamos a la grande.

—Irá usté; yo aquí estoy bien.

—Vamos en alianza.

—¿No que a usted le gustaba morena?

—Por eso, también estamos aliados.

—Morena y peinada a la afro…

—Aunque también tengo a mi amiga, una señorita del PAN.

—De esas ya casi ni quedan, jefe.

—Ha bajado la militancia, bolero, pero se va a fortalecer.

—¿Y a quién le va para que ahora sí agarre algo?

—Dicen que para agarrar algo hay que ir con el Movimiento ciudadano, pero yo digo que ya está muy jugueteado. Yo voy con Albores, es el seguro.

—Si usté lo dice, patrón. Yo no sé nada de polaca, pero a ese lo metieron con lzador, va a reventar.

—¿Y tú a quién le vas? —Yo soy campirano, jefe. Yo me quedo con la gente del campo y ya sabe que tenemos un buen gallo. Los de la alta son los peinaditos y perfumaditos que nunca se acercan a uno. Puro perfumito y nada de frasquito.

—No empieces con albures.

—Y usté no empiece con Albores, que me pone de malas.

—¿Y el Jaguar Negro? —Se lo quieren meter en la boleta a como dé lugar.

—Es que tiene mucho empuje. ¿No te gusta el negro?

—No siga jugando, jefe, que es cosa seria. Ese le hizo al PRI un agujero.

—Atravieso por una etapa difícil, de definiciones. El que se va a quedar sin nada es el pedante, porque perdió el registro.

—Nunca saben dónde dejan las cosas. A ese pedante ya le sacaron sus trapitos al sol.

—En la polaca, a todos, bolerín. —Yo lo siento por el Güero, porque ya no tiene amigos allá arriba.

—Ni los va a necesitar. Ya llegó a la meta.

—Ojalá y la meta algún día sea la que se propuso. Sale, jefe.

—Ai lo apuntas, bolerín. Se va a poner bueno.

—Va a haber ganadores en las elecciones.

—Así es.