Coscorrones -Primera parte -

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James R. Portoraro

E N   B R E V E


Me dijeron que están por aprobar una ley que impedirá a cualquier persona administrar a un menor de edad un coscorrón y cualquier otra medida correctiva de esta índole. O sea, la eficiencia milenaria de la chancla de las mamás se convierte en un método ilegal.


Por ahí vi un letrero que decía Corrijamos al niño de hoy para evitar tener que castigar al hombre de mañana. Lo encontré de lo más sensato. La letra con sangre entra dice otro más drástico, simplemente diciendo que una azotaina a tiempo va a ahorrar muchos problemas después. Pero ahora vienen los legisladores marisabidillos que proclaman que el castigo corporal causa traumas psicológicos que coartan toda la creatividad mental y desarrollo anímico del infante haciéndole sufrir incontables torturas, dormir pesadillas inconcebibles y derramar lágrimas oceánicas.


Esos legisladores no tienen ni la más media remota idea de lo que están haciendo excepto andar copiando legislaturas similares que vienen de un ultramar dónde tal vez ese castigo corporal no exista, pero en dónde la palabra que impera a partir de los 16 años es el NO.


NO está permitido ni comprar ni tomar alcohol antes de los 18 años ni entrar a las discotecas a bailar. No está permitido estacionar dónde a uno le da la gana ni llegar cuando quiere ni irse a media función ni dejar la tarea incompleta ni substraer algo en la tienda ni sisar ni no respetar un contrato firmado o una palabra dada ni correr alrededor de la alberca ni evadir impuestos ni muchas cosas más. El día que aquí se respeten esas legislaciones que se metan a abolir chanclas. Están esos leguleyos empezando con menudencias.



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