La bolita

|

Por Hernán León Velasco


Era Juan un vagabundo que fue a una cantina para pedir un su santo trago. Cornelio, el cantinero, lo vio muy pobre, por lo que le dijo que se fuera del lugar. Juan hizo una seña con su mano, como si estuviera agarrando una bolita, y le preguntó al cantinero: -¿Cuánto puede valer una bolita de oro de este tamaño?


-Ah vale dinero -le contesta Cornelio ⁃y otra más grande?, insistió el vagabundo. ⁃¡ Esa vale mucho más! -replicó el cantinero y a punto de salirse los ojos de la emoción, le pregunta: -¿Vos Juan?, en dónde es que tenés las bolitas de oro? 


Juan le responde: -Cuando la tengueranga entonces te la darengue. Furibundo, el cantinero le dice: -¡lárgate a tomarle el pelo a otro burrondanga que aquí no doy gratis ningún merendengue! 


NotasMANDA ALTA AL 9612552882 Y RECIBE LAS NOTICIAS MÁS RELEVANTES


Consejos de fin de año para un hijo
Pornografía en tiempo real
La Esclavitud Moderna
El Cerro Mactumatzá
No tengo país, me lo han robado
El lector despreocupado