Bolsas

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PLAu0301STICO


E N   B R E V E

James R. Portoraro


Hace una semana fui a un supermercado en Tuxtla que ya ni es mexicano. Intento evitar lugares que no sean mexicanos, pero, a veces, es imposible. Los que son de cabeza estadounidense suelen tener mejores artículos. O más variedad. De cualquier manera, iba a hablar de otra cosa…


Pues fui al susodicho supemercado y, a la hora de pagar, me informaron que no había ya bolsas plásticas. Hay que traer el morral como antes o adquirir esas bolsas de tela ecológica. Vi mucha gente que ya sabía de esa nueva política ecológica y entraban a comprar con sus propias bolsas o se llevaban el carrito del supermercado al estacionamiento para desparramar por los asientos todo lo comprado.


Saliendo del establecimiento saqué el teléfono y envié mensaje a todos mis contactos informando que tal lugar ya no daba bolsas plásticas. Júbilo de contactos, éxtasis de incredulidad, lágrimas que ya en Tuxtla uno de los supermercados tiene conciencia planetaria. 


Plétora de emoticones con aplausos, pulgares hacia arriba y demás expresiones e interjecciones de alegría. 


A partir de hoy vamos solamente a ese supermercado cuya influencia estadounidense es de proteger a la madre naturaleza. Algo bueno tienen los gringos después de todo.


Ayer fui a ese supermercado con mis morrales. Me dieron bolsas plásticas y pregunté porqué. La gente se quejó tanto que ya no daban que la gerencia mandó comprar diez mil bolsas.


Notas



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