La piedra nos configura

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Piedra


Por Hernán León Velasco


Era el año de 1994, cuando operamos de emergencia a don Crisóstomo, un señor de casi un siglo de edad. 


Una vez recuperado de la cirugía, me trajo una piedra redonda de buen tamaño que halló a la orilla del Cañón del Sumidero a la altura de la Presa Hidroeléctrica Chicoasén. 


La piedra me pareció un gran regalo de la era del cretásico; la puse en un lugar especial del consultorio. 


Conforme transcurrió el tiempo la llevé a mi casa. A veces me siento en ella por breves minutos, los suficientes para recordar al río donde nadamos en otros tiempos y eso me hace conservar la serenidad.


La piedra nos configura a otra realidad en donde se experimentan los recuerdos. No cabe duda: la naturaleza nos trae paz. 


En otra época a un hombre sabio le preguntaron qué era una piedra. Y él respondió: “Una piedra es polvo, el polvo alimenta a una planta, la planta da fruto, el fruto me alimenta. La piedra soy yo”. Todo es cíclico. Todo regresa a su sitio. 


El universo anda en nuestros pies. Un día seremos río y piedra y también seremos árbol y fruto que muerden los días.



Notas


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