Desvalijado

|


E N   B R E V E

Por James R. Portoraro


Conozco a un hombre buena gente, padre de familia de muchos - en un época que es mejor ser padre de familia de pocos – bueno en sus labores, honesto dentro de lo que cabe y ciudadano patriota. 


Es uno de esos millones de mexicanos trabajadores a conciencia con el deseo de poder llegar a alguna parte en esta vida. De no conseguirlo, por lo menos que lo hagan sus hijos que saben de cosas que él no supo de joven como, por ejemplo, manejar el celular e ir al cíber con los amigos del colegio.


Ha hecho trabajos muy variados en los últimos diez años según las ventoleras de la coyuntura política o social del estado. Ningún empleo le sirvió para ahorrar un centavo. Tampoco para sacar a su familia el fin de semana. No puso el pie en un cine en  quince años. No podía comprarse un pequeño capricho o darle a sus hijos algo para obsequiar el día de la madre.


Su situación mejoró algo recientemente. Se compró una camisa de las pacas americanas y un reloj de plástico. El sábado pasado andaba de noche por el bulevar. Le robaron la camisa, el reloj y todo el salario de la semana. Cuatro policías le desvalijaron.

Erotismo
Faldas
Óscar
Barbas
Pronunciación
Plástico
​Viajando en el tiempo