Correr fue el principio

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Existen muchas carreras a la que nos enfrentamos todos los días. Las realizamos con determinación para no dar marcha atrás. Lo principal es tener un firme propósito para dirigir la voluntad a un objetivo que nos dé la certeza que vamos por buen camino. Los tropiezos, las caídas, las raspaduras de toda índole que ocurren mientras se avanza son parte de la normalidad que todo corredor supera para no darse por vencido.

En la historia de las carreras, surgió una muy particular luego que un 12 de septiembre de 490 a. C., se libró la batalla de Maratón donde los griegos derrotaron a los invasores persas; dos días después habría sucedido el mito de Filípides, soldado griego quien corrió 42 km y 195 m desde Maratón hasta Atenas para morir diciendo: “hemos vencido”,

En realidad Filípides recorrió el camino desde Atenas hasta Esparta para pedir refuerzos, lo que serían unos 213 kilómetros. Aun así, el mito ganó mucha más popularidad sobre lo que realmente aconteció.

Siglos después nace la tradición en los juegos de Atenas de 1896, inaugurados por el barón Pierre de Coubertin, donde se incorpora “La Carrera con el nombre de Maratón”, en honor al mito griego. En estos Juegos Olímpicos, en la citada carrera de Maratón, el gran héroe fue un vendedor de agua griego llamado Spiridon Louis, que fue seleccionado casi por obligación por un oficial del ejército griego. Antes de la salida permaneció dos días en oración y ayuno. Al final de la carrera entró en solitario por la meta para delirio de sus compatriotas, salvando así el honor helénico, dado que fue el único triunfo griego en una prueba de atletismo en estos juegos.

En la actualidad, el keniata Eliud Kipchoge posee la mejor marca de maratón masculina de todos los tiempos (2:01:39), obtenida en Berlín, el 16 de septiembre de 2018; y la británica Paula Radcliffe es poseedora de la mejor marca femenina (2:15:25), conseguida en Londres, el 13 de abril de 2003.

Por tanto, correr ha sido el principio, y con ese movimiento el ser humano avanza en todas las sendas. Incluso desde una época inmemorial se ha corrido muchas veces para salvar la vida (y lo seguimos haciendo), aun cuando por ahora corremos para llegar a tiempo a las citas con el mundo. No obstante, hay otras carreras que los pueblos deben suspender, como la carrera armamentista -que es el negocio de la guerra-, la carrera en contra de la naturaleza que nos llevará al exterminio del hombre sobre la tierra, entre otras carreras interminables.

Desde luego que correr es un acto simbólico que nos permite sobrevivir con el anhelo de buscar un mejor mañana. Claro que en toda carrera lo más importante es saber dónde se encuentran las señales que nos llevarán a nuestro destino para exclamar, como Filípides: ¡hemos vencido!, aun si después de gritar también nos caemos muertos.