El gato omnipresente

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Por Jaime Muñoz


Parece que en ocasiones son lo mismo, pero de repente hacen piruetas sorpresivas y nos dejan boquiabiertos. Me refiero a los memes y su capacidad para zarandear las redes sociales con algún tren que inesperadamente se presta para formatear todos los mensajes que vengan a la mente. Esto fue lo que pasó y sigue pasando con el meme del gato al que cierta mujer recrimina con la cara inyectada de rabia y el dedo flamígero en posición acusatoria mientras el animal asume con serenidad el rapapolvo. Todos lo hemos visto, y lo que me asombra es la plasticidad que ha tenido para desplegarse en cientos de mensajes. Prácticamente ha podido expresar lo que sea, casi como una imagen comodín a la que es viable acoplar cualquier gesto burlón o crítico.


Este meme trabaja sobre el tema del engaño o el malentendido. Su mecanismo humorístico se basa en que la mujer reclama con una frase y el gato responde con otra que establece una verdad desconocida por la acusadora, quien ni siquiera la había vislumbrado. Así, por ejemplo, cuando ella señala: “Me dijiste que habías dejado las drogas”, el gato responde, imperturbable: “Sí, pero en el otro pantalón”. 


O en otro: “Soy tu novia y nunca me compras flores”, a lo que el cabrón gato responde: “No sabía que vendías”, o “Me dijiste que no tenías hijos”, reclama la chica, y el animal precisa: “Contigo”, y también “Me dijiste que los fines de semana no salías”, a lo que el felino blanco contesta: “Sí, pero de la cantina”. Estos memes vinculados el desengaño dentro de la vida en pareja son los más comunes, y en todos ellos el dispositivo textual deriva en el cinismo del gato, quien sin inmutarse revela una frase que lapida las esperanzas de quien lo encara.


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