El riesgo ante simios en evolución

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Maquillaje



Por David Sol Corzo


Se ven lindas, naturales, son ustedes. Maquillarse no es congruente con la nueva forma de pensar de muchas mujeres. 


Enrojecer los labios, profundizar la mirada, dar color a la cara es resaltar las características visuales que por millones de años ha servido para atraer al sexo opuesto. Así evolucionamos y no se puede dar carpetazo cultural a un proceso de millones de años que ha servido para estimular los instintos reproductivos de la especie humana. 


Las damas que se maquillan acentúan las adaptaciones morfológicas que funcionan hasta hoy para atraer al sexo opuesto. Y aunque la evolución cultural dice que los animales racionales deben detenerse y someter los instintos ante estos estímulos externos, ni con normas jurídicas coercitivas se evita. 


El cerebro límbico que evolucionó millones de años para hacer lo contrario, no obedece; está arraigado, insisto, desde hace algunos millones de años. 


Es una lucha entre lo instintivo e irracional y lo que humanamente se ha hecho para someternos. Aquellas damas que así lo hacen y el fin es atraer, hacen bien; hacen lo que su instinto les manda. 


Solo que, contrario a lo que muchas dicen, deben saber que están disparando las respuestas a este tipo de estímulos. 


Estamos en México, estamos en Chiapas, donde todavía, y con el perdón de la expresión, hay muchos simios en evolución y ya les dieron acta de nacimiento como sapiens sapiens. 


En mi caso, digo, mi caso, esos maquillajes y los maravillosos filtros tecnológicos que no solo afinan a modo los rasgos, sino que rejuvenecen más que una cirugía estética, solo me incitan a la confusión. 


Harto trabajo me cuesta reconocerlas. Pero de que se ven hermosas se ven...no menos que cuando las veo de forma natural. Mis ojos ya ven más allá del bien y el mal.

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