El espacio necesario para el tercer sexo

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Por David Sol Corzo


Si el empleo en el gobierno y la representación politica se igualan en el género para dar paso y oportunidad a las mujeres, habría —desde la perspectiva científica que se aplica en el deporte de alto rendimiento— que exigir la definición sexual, no por conveniencia laboral, sino por definición hormonal y psicológica. 


De otra manera, como así era en el deporte femenino existe un handicap imposible de superar con las auténticas mujeres, estas que por su naturaleza femenina han sido sometidas por el hombre machirul dotado de fuerza física y hormonas masculinas suficientes para operar sus instintos de evolución biológica que ya no son necesarios en esta afortunada evolución cultural. 


Tampoco Ana Guevara, por ejemplo, es necesaria como mujer para sumar en la igualdad por conveniencia laboral, pues no basta con simular la femineidad en ella para tener un puesto en el gobierno sin estar preparada, debiendo ganarlo por su capacidad, como ganó en su vida deportiva. 


No le hace falta, pues tiene más cojones (diría un español peninsular) que los hombres. Diría que no es precisamente una mujer oprimida por el entorno machirul. Ni creo, desde mi mentalidad de biólogo, que una mujer machirula represente al sector femenino y menos al oprimido, y que sea ejemplo para las mujeres, esas mujeres que por sus condiciones biológicas y de entorno social, cultural, económico solo con las oportunidades que procura el gobierno y la sociedad consciente pueden salir adelante. Habría que crear un espacio para ese tercer sexo, porque no representa a las mujeres y tampoco a los hombres... un tercer cromosoma. 


Puedes observarlo en el futbol soccer "femenil" profesional y en el deporte de alto rendimiento que las mujeres femeninas no caben —ni los hombres tampoco. Me atrevo a decir que hay que darle espacio a las mujeres culturalmente empoderadas y no a las mujeres biológicamente empoderadas, para que no haya opacidad ni ventaja en esos espacios que merecen las mujeres por mucho.

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