Soledad

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EN BREVE

Por James R. Portoraro


Mis hijos fueron los dos últimos en todo el colegio en tener un teléfono celular. Y cuando se los dí, eran los celulares más baratos con capacidades muy reducidas. Mi hija protestó. Mi respuesta fue:

- Ayer no tenías teléfono celular. Hoy tienes un montón de megabytes y texto ilimitado por un mes. Creo que hemos progresado algo...


Yo, durante varios años, no tuve celular. Luego me compré un OXXO-phone. Adquirí un SAMSUNG en 2017 y entonces aprendí a usar whatsapp. No uso email ni redes sociales. No me sirven. Para mí, la vida no es una continua emergencia como para tantísima gente encadenada al teléfono de una manera esclavizante que preocupa.


Tengo alumnos que, en cuánto pueden, sacan el celular. Nunca creí que pudieran sentirse tan solos, tan incapaces de interactuar con sus compañeros, de platicar con ellos, de leer algo incluso irrelevante, divertido, banal. No saben ni jugar.



Me dan mucha tristeza del punto de vista personal y miedo del punto de vista profesional. No saben leer ni escribir ni hablar. Y no estoy exagerando. Quién no me crea que venga a ver las tareas que me entregan. El día de mañana van a ser los pobres esclavos de alguien.

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