Revolución

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EN BREVE

Por James R. Portoraro


Antes de 1789 Francia estaba dividida en los tres llamados Estados Generales. El Primer Estado estaba formado por la iglesia: cien mil personas que controlaban el 10% de la tierra de Francia y no pagaban impuestos. El Segundo Estado era la nobleza: cuatrocientas mil personas que controlaban el 25% de la tierra y que tampoco pagaban impuestos. El Tercer Estado eran todos los demás franceses. 24 millones de personas que pagaban impuestos y no tenían mucha voz y menos voto.



Estos 24 millones fueron los que hicieron estallar la Revolución Francesa de 1789. Sus oponentes fueron solamente quinientos mil parásitos de rango que no hacían nada más que gastar lo que no era suyo. La Francia de la revolución estaba compuesta de campesinos, panaderos, abogados, pequeños industriales, comerciantes, profesores, amas de casa, pescadores, soldados, hoteleros, tejedores y demás. En pocas palabras, la Francia productiva se deshizo de la Francia dormida en los laureles de la historia y del despilfarro real. Los vientos de la Revolución Francesa se desparramaron por el mundo y provocaron las independencias hispanoamericanas del siglo XIX. Así todo, para llegar a ser uno de los países más importantes, Francia necesitó dos revoluciones más: 1830 y 1848. ¿Cuántas hacen falta aquí?

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Piedra volcánica
Patriotismo vacío