Piedra volcánica

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EN BREVE

James R. Portoraro


Los romanos inventaron el concreto y, por eso, sus construcciones han durado. Los romanos no se preocupaban por la estética: sus construcciones eran prácticas.


Levantaron miles de kilómetros de carreteras por toda Europa para transportar mercancías, ejércitos e ideas y miles de kilómetros de acueductos, visibles e invisibles, para surtir de agua a todos sus territorios. Levantaron puertos para controlar el Mediterráneo y anfiteatros, circos y estadios para tener entretenida a la población.


Si cualquiera de sus edificios, templos, espacios públicos y demás alcanzaron un cierto nivel de estética es porque se lo copiaron de los griegos cuya dedicación a la belleza es legendaria. Un buen número de lo que se construyó todavía se puede utilizar. En su momento, los romanos descubrieron la pozzolana, un tipo de tierra volcánica que se encuentra en las cercanías del volcán Vesubio. 


El uso de la pozzolana permitió que las construcciones romanas durasen más de mil años. Todo con su mal llamada rudimentaria tecnología. Y sin electricidad. Si no podemos traer un poco de pozzolana para las calles de Tuxtla Gutiérrez para que duren, ¿serviría tal vez la popocateptleana? 

Patriotismo vacío
Óscar
Cinemahistoria