Óscar

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EN BREVE

Por James R. Portoraro


Hace años tenía la mala costumbre de seguir los premios de la Academia de Cine. O sea, los Óscares. Gracias a Dios que ya me curé. En primer lugar, nos vienen a proponer la lista del mejor vestuario, maquillaje, banda sonora, actor, actriz, película, director y una sarta de otras categorías que solamente son relevantes al cine estadounidense. 


No sé se les ocurrió premiar a la mejor película extranjera y hénos aquí agradeciendo que el olimpo de Hollywood nos deje saborear unas migajas de su insulsa gloria de plástico.

Se me abrieron los ojos un año en el que había cuatro excelentes actrices y una quinta cretina. Le otorgaron el premio a la cretina. No por cretina, sino porque era la única estadounidense. No le iban a dar el premio - herejía - como mejor actriz a una británica.


Pero no lo digo yo. Nadie mejor que Woody Allen para decir las cosas claras: No me extraña que esté la ciudad de Los Ángeles tan limpia. Recogen toda la basura y hacen películas con ella.


Será por eso que Woody Alllen es persona non grata en Hollywood y hace siglos que solamente filma en Nueva York, ciudad con cultura. O en Europa. Sigamos a Woody Allen.


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