Calma Coita

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Hernán León Velasco


En Ocozocoautla, existe una ermita dedicada a la “Santísima Trinidad”, cuenta con una cruz del tamaño del cielo, donde sin mucho esfuerzo podemos imaginar a un Cristo gigante, que sólo al verlo así tan grande, nos estremecería de inmediato. Por si fuera poco, la tremenda cruz, tiene por detrás de su cúspide dos campanas para llamar a los creyentes de la ciudad.

En su calles aledañas van y vienen las personas, sin percibir del todo la belleza del sitio, sin embargo, al detenerse en este lugar y entrar a la ermita, si hablamos, retumba nuestra voz como si tuviésemos un micrófono. Más allá, en el fondo de la nave, hay una imagen del Mesías tallado en madera que yace en lo alto y al frente; misma que trasmite una realidad mística distinta a otras halladas en diversas poblaciones.

Esta cruz tiene un detalle particular que la hace única, y es que se trata de una Cruz Ancorada, por su forma de ancla en sus cuatro extremos. Los primeros cristianos se refieren a Jesucristo como el ancla en sus caminos. Él es considerado el anclaje de la verdad y de la vida, que anuncia la salvación del espíritu. Los cristianos, los que lo son en verdad, creen que Dios resucitado es el ancla del mundo.

Algunos la conocen como la Cruz de San Clemente, en referencia a la forma en que éste fue martirizado por el Emperador Trajano, quien lo arrojó al mar con una ancla de hierro atada al cuello.



Coita


El nombre de Ocozocoautla es de origen nahoa; viene de los vocablos okoshotl, ocozote (cierta planta textil) y kuautla, bosque; es decir "Bosque de los ocozotes", fue fundada por los españoles en 1561.

En 1592 los nativos recuperaron sus tierras que estaban enajenadas en ese tiempo por los encomenderos de la época colonial.


En 1722, se da un levantamiento indígena en contra del cura de origen zoque Sebastián de Grijalva, por haber mandado a talar una ceiba que era sagrada para los nativos (antes defendían a los árboles).

En el año de 1768, se hace la primera división territorial interna de la provincia de Chiapas, quedando éste dentro de la Alcaldía Mayor de Tuxtla.

En 1774 forma parte de la Provincia de Llanos, con Xiquipilas como anexo.


Hacia 1828 se establece la escuela de primeras letras (de cuatro años).


El 21 de octubre de 1863, el patriota coiteco Salvador Urbina combate en Chiapa de Corzo la insurrección, en plena época del imperio en Chiapas, siendo héroe de esta batalla. Son tiempos del nacimiento de hijos distinguidos como Emilio Rabasa Estebanell, jurista y escritor, y Luis Espinosa López, periodista, político y revolucionario.

El 11 de diciembre 1882 aparece ya como municipalidad.


En 1914 se levantan en armas para apoyar a Carranza, antes de la llegada del general Agustín Castro, jefe del ejército constitucionalista.

El 19 de enero de 1926, el pueblo de Ocozocoautla fue elevado a la categoría de ciudad, según decreto promulgado por Carlos A. Vidal, Gobernador Constitucional del Estado. Desde el 1o. de diciembre de 1928, la ciudad de Ocozocoautla lleva el apellido de Espinosa, en honor al insigne político revolucionario Luis Espinosa, por decreto de Raymundo Enríquez, Gobernador Constitucional de ese entonces.

En 1945 se funda la biblioteca pública municipal.


En los años 50´s, se pavimenta la carretera panamericana.

En 1985, con motivo del 175 Aniversario de la Independencia y 75 de la Revolución Mexicana, durante un recorrido nacional, reciben en la cabecera municipal los símbolos patrios.

En 1996 se establece la planta de harina de maíz de "Maseca", industria de importancia nacional.

Hasta aquí la cronología de Ocozocoautla (que es muy vasta) y que tiene características particulares en su carnaval, su gastronomía y, sobretodo, en su don de gente.

Por otra parte, Chiapas es tierra de dichos, uno de ellos me recuerda el origen de mi padre: “León que no es de África es de Coita”.

La creatividad de este lugar es vital, lo que nos hace traer a la memoria al poeta Machado cuando dijo: “se miente más de la cuenta por falta de fantasía, también la verdad se inventa”. Y Ocozocoautla todos los días se inventa a sí misma; de tal forma que usted puede encontrar en el centro de la ciudad una de las mejores nieves del Estado, también hallará las mejores viandas y por las tardes su alegre marimba que propicia el baile bullanguero.

Además, Ocozocoautla no nació para perder, porque si los coitecos están cerca de la derrota un grito de victoria les basta para comenzar con más ánimo cuando dicen: “calma COITA que vamos ganando”. Ciertamente cada día Ocozocoautla abre la puerta de su porvenir sin dejar a un lado su historia que lo conforma desde sus primeros tiempos.

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