El árbol Lluvia de oro

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Por Hernán León Velasco


Bajo un cielo nublado, ayer, 3 de junio, a las 7:30 a.m., sobre el Boulevard, cerca de la gasolinera de Plan de Ayala, en Tuxtla Gutiérrez, tomé una foto a un árbol, único en su tipo. Conocido científicamente con el nombre de Laburnum anagyroides, es una planta de hoja caduca que crece hasta una altura de siete metros. Sus hojas son de color verde claro, trifoliadas. 


Tiene un crecimiento rápido si el clima es más bien templado, pero lento si es caluroso, con temperaturas superiores a los 30º. Este es uno de los mejores candidatos para tener en aquellos jardines donde no haya niños pequeños: estamos ante una especie altamente tóxica, por lo que no se recomienda su plantación en otros lugares más que en el mencionado. 


Es familia de las leguminosas, muy usado como especie ornamental. En su caso, el tóxico alcaloide citisina se encuentra en sus hojas y flores, que por tanto son venenosas si se consumen. Si se desea plantar, hay que alejarlo de los niños y de las mascotas, así podríamos disfrutar de sus bellas flores amarillas. 


No obstante, si te gusta mucho esta especie y tiene pensado aumentar la familia, puede optar por tenerlo en maceta e ir podándolo para controlar su crecimiento. Además, al tener unas hojas de tamaño reducido, también es una especie idónea para bonsái. 


La lluvia de oro crecerá en terrenos preferentemente calcáreos, porosos y enriquecido de tanto en cuando con abonos orgánicos, como humus o compost. Es importante darle riegos frecuentes, entre 2 y 3 veces durante el período estival y 1-2 semanales el resto del año, ya que no resiste la sequía. 


Podrás contemplarlo en todo su esplendor si en tu zona las temperaturas no son extremas. Al Laburnum no le gusta demasiado el calor intenso, y esto es algo que puede provocarle alguno que otro problema en, por ejemplo, los jardines situados a pocos kilómetros de las costas del mar mediterráneo. 


Por lo demás, es muy resistente a plagas y enfermedades, y sólo deberás tener cuidado de tratar de no mojar las hojas, pues podría aparecer el hongo Oidium. Ah, y por cierto, en verano se puede aprovechar para sembrar sus semillas. ¿Cómo? Muy fácil: Introdúcelas 1 segundo en agua hirviendo y 24 horas en agua a temperatura ambiente. 


Pasado este tiempo, pon un máximo de dos en cada semillero, riega abundantemente y, en cuestión de pocos días, tendrás tus propias plantitas de Lluvia de oro.

Reflexión
Suponiendo
La luna del martes
Es lunes
Las señales de guerra
​Ayer llovió y eso trajo la frescura de este día
Las disculpas no se solicitan
Luis Donaldo Colosio
Un zorro llamado Chanti