Arias

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Por James R. Portoraro


Una ópera está dividida en dos grandes elementos: la parte que parece un hablar con entonación cantada, se llama recitativo. La parte que, estrictamente hablando, es cantada se llama un aria; no son canciones.

Esta división es muy clara y marcada desde el siglos XVII a inicios del siglo XIX en las obras de Mozart, Handel y Gluck, entre otros. 


Sin embargo, a inicios del siglo XIX el recitativo comienza a desaparecer y las óperas se convierten en una seria de arias; sigue igual hasta el siglo XXI en sus máximos exponentes: Verdi y Puccini, por ejemplo. Las óperas de la segunda parte del romanticismo son una serie de arias encadenadas, ya sean cantadas por una persona sola o por varias. 


La ópera alemana con Wagner sigue una trayectoria algo diferente porque Wagner decide escribir él mismo la letra y la música de sus óperas. Lo hace de tal manera que da la impresión de que una ópera wagneriana es una sola aria interminable, un aria que va a durar tres horas sin dejarnos descansar, sin dejarnos respirar. Pero repito para que quede claro para siempre: no son canciones.

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Vivaldi
Mona Lisa I