El teflón se le acabó

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Por Raymundo Riva Palacio

 

La alineación de las estrellas cambió para el presidente Andrés Manuel López Obrador en las últimas dos semanas, aunque todas las mañanas, de manera inexorable, sale a dar la batalla contra todos. El viraje se dio con la matanza del 19 de abril en Minatitlán, donde su indiferencia inicial ante un evento de alto impacto en la opinión pública –un menor de un año fue una de las víctimas–, le generó una fuerte crítica que marcó una inflexión en términos de opinión pública, que hasta hace muy poco manejaba de manera positiva. 


Ese asesinato colectivo se sumó a las persistentes críticas por el aumento a la gasolina y la cancelación de las estancias infantiles, que han transformado el ánimo de la gente que antes lo recibía efusivamente a donde llegara, a expresiones de molestia y reclamos que han hecho mella en el Presidente, mostrándolo cada vez más irritable ante las críticas.


La matanza de Minatitlán generó una intensa actividad en las redes sociales desde el día en que se supo de ella, pero el Presidente sólo se refirió a ella 48 horas después. El Índice GLAC registró entre el 19 y el 22 de abril 259 mil 86 mencionesen las redes sociales y los medios de comunicación digitales, donde el 64% hacían responsable del asesinato a López Obrador, descalificando su respuesta ante la inseguridad y recriminándole no ofrecer el pésame a los familiares de las víctimas.


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