El nacimiento de Italia

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EN BREVE

Por James R. Portoraro


Para muchos es sorpresa darse cuenta de que México es un país más viejo que Italia. La palabra Italia se aplicó durante mucho tiempo a una idea geográfica al sur de los Alpes donde se compartían unas lenguas más o menos iguales, unas tradiciones y una religión.


En aquellos años del Renacimiento, la península italiana estaba dividida, grosso modo, en cinco entes políticos independientes con sus propios documentos, monedas, leyes y costumbres. Dos eran las repúblicas de Venecia y de Florencia ricas en mercancías y arte. 


Las otras tres eran el ducado de Milán, el reino de Nápoles y los Estados Papales con el Papa al frente como otro monarca más. Técnicamente hablando, Miguel Ángel no era italiano; era florentino.


En el siglo XIX los vientos nacionalistas invadieron la península y todos sus miembros decidieron unirse. Al Papa se le aconsejó ceder los Estados Papales para que Roma fuese la capital de Italia. A cambio se quedó con el nuevo país llamado Ciudad del Vaticano. Ahí continúa esta curiosidad histórico-geográfica: un país dentro de una ciudad.

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