Una cosa es dar apoyo a los presidentes y otra es convertir en religión la simpatía

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E N F O Q U E

Por Julio Serrano Castillejos


Los mexicanos estamos hechos con el pensamiento de los aztecas y la fuerte inyección de la sangre hispana y habría que releer a Alonso de Zorita para reconocer en nuestros orígenes ese estilo de convertir en tragedia todo lo que tocamos, para bien a veces y las muchas de las ocasiones, para mal. 


Somos pasionales y le damos a nuestras simpatías el carácter de servidumbre, como lo hace el vasallo ante el rey y a los presidentes los endiosamos y vemos en ellos a seres omnipotentes que si ponen la mano ante el sol pueden tal vez detenerlo y no queremos, muchas de las veces, reconocer su naturaleza humana dada a cometer errores. ¡Y de qué tamaño, señores..! 


He leído en las redes sociales opiniones a favor y en contra de Andrés Manuel López Obrador y en los periódicos lo mismo, pero me parece inaudito que existan lectores defensores de Enrique Peña Nieto un señor dado a desprestigiar por todos sus ángulos a la figura presidencial, pues además de sus malhadadas reformas estructurales que nada reformaron y mucho menos iban a estructurar maldita sea la cosa, enseñó el cobre cada vez que pretendió pergeñar unas cuantas palabras sin leer, dada su escasa cultura. 


Y he visto así mismo a algunos que por decirse miembros del PRI tuvieron la osadía de defender a César Duarte, ese forajido al que en Chihuahua tuvieron de gobernador y al que le vino en gana descontar a cada miembro de su gobierno el 10% de su salario para engordar las escarcelas de su partido político. 


Partido al cual en una época se le consideró la salvación de nuestro país y hoy se le temé como si fuese el Diablo. No le veo equivocación de su parte a quien por cuidar el empleo dedica loas a su jefe y sus errores los aplaude como si fuesen acciones en bien de la patria, pero hay sujetos con la mete puesta en el suelo y no quieren ver ni la luz del sol y mucho menos las cosas sucias de ciertos políticos de los cuales en nada dependen y sin embargo los elevan a los altares cívicos. 


Pasando a otra cuestión debo decir lo siguiente: leí en el libro “SIN FILIAS NI FOBIAS” de Santiago Nieto, concretamente en la página 184 que el Estado de Chiapas es el de más incidencia en los delitos electorales y a ello debo agregar, pero como no, si en ello son las propias autoridades de nuestro pasado reciente las que coadyuvaron a darnos esa fama y si el lector piensa estoy exagerando le hago notar en la misma obra se escribe un breve capítulo de nombre “El fraude electoral cibernético de Chiapas” en donde el autor nos comenta cómo el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana en el año 2015 previa la elección de un diputado migrante incurrió en irregularidades como para subirlas al “aunque usted no lo crea” de Ripley, pues dieron por buenos listados de electores de residentes en el extranjero en países como Sri Lanka, Vietnam, Bielorrusia, Azerbaiján, Angola, Nueva Zelanda, Cabo Verde y otros un poco más creíbles como Estados Unidos y Guatemala. 


El INE, de manera increíble, aprobó los acuerdos del organismo electoral de Chiapas, pero posteriormente fueron consignados los cinco Consejeros chiapanecos, quienes seguramente procedieron irregularmente para respetar órdenes que les llegaron de muy arriba. En ese libro se habla ampliamente de los fraudes manejados en Chiapas por el Partido Verde Ecologista de México. En la página 53 nos dice Santiago Nieto: Después de recordarnos la frase “el león cree que todos son de su condición” afirma lo siguiente: “Manuel Velasco, es un excelente ejemplo de ello. Arrogante, ruin, ordinario, simplón, adorador del programa de la televisión “La Familia Peluche”. 


Cuenta el autor del libro lo recibieron en una sala de la Casa de Gobierno con un televisor encendido con el programa ”La Familia peluche” y el gobernador Manuel Velasco Coello, ya en presencia de varios de sus colaboradores a Santiago Nieto, representante de la FEPADE, en tono áspero, altanero y metálico le pregunta “¿Qué quieres”? El citado funcionario de la FEPADE le menciona la Ley General en Materia de Delitos Electorales y le indica estar en Chiapas para colaborar con sus autoridades en la prevención de las posibles faltas a la ley. Entonces el gobernador le responde de forma abrupta (ver Pag. 55) “Está bien, ¿cuánta lana quieres?

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