Escribamos para incentivar cambios en bien del pueblo

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E N F O Q U E

Por Julio Serrano Castillejos


He visto que en los actos públicos el presidente Andrés Manuel López Obrador no saluda a la bandera ni canta el Himno Nacional y alguien dijo en el Facebook es que su religión le prohíbe rendir pleitesía y honores a símbolos ajenos a su credo, y yo me pregunto de ser cierta esa afirmación, porque en verdad no canta ni tampoco saluda cuando lo debe hacer, cumple con unos cuantos compañeros de su culto, tal vez miles, pero queda mal con millones de compatriotas a quienes nos gustaría verlo entonar nuestro canto patrio y colocar la mano en el pecho en ese saludo civil tan peculiar ante el lábaro tricolor. 


Nos dijo don Andrés claramente que en su período presidencial no subirían de precio las gasolinas y no cumplió su oferta, ya sé, sus muchos seguidores dirán, es que el petróleo a niveles internacionales no lo maneja él en sus altas y bajas, pero tal fenómeno ya lo conocía desde antes de formular tan peligrosa promesa. Otro de sus muchos incondicionales dirá, pues era simplemente un truco de campaña para ganar adeptos. 


Vi en esta red social una carta de mi admirado amigo Manuel Zepeda Ramos en donde le pide con vehemencia al gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas haga algo para evitar se siga convirtiendo el río Grijalva en un tiradero de basura, escrita con buen estilo y sólidos argumentos para sacudir el buen corazón de quien está a cargo de los destinos de la grey chiapaneca y de quien sabemos tiene nexos muy sólidos con el actual primer mandatario de México como para poner un hasta aquí a ese crimen de lesa naturaleza, pues he visto vídeos de camiones de volteo en las márgenes del citado río descargando toneladas de basura y también fotografías de cocodrilos nadando ya no en el agua sino entre bolsas de plástico, desechos de comida y pedazos de cajas de cartón, popotes y toda clase de desperdicios. 


Saber gobernar implica tener carácter ejecutivo, ordenar a tiempo y saber mandar, como lo hacía José Patrocinio González Garrido, quien estaba en las cosas grandes y las pequeñas al mismo tiempo y como no se le iban las de los extremos mucho menos dejaba escapar las del medio. Para ofrecerle al pueblo, como lo hacen hoy los actuales gobernantes, los alcances reformistas de Benito Juárez, la democracia de Francisco I Madero y los triunfos expropiatorios de Lázaro Cárdenas se requiere de tener muchos dones y la fuerza estética y filosófica de Montesquieu, autor “Del espíritu de las leyes” o el idealismo de José Ingenieros, quien supo plasmar la verdad del bien y la belleza de la moral del gobernante sabio y no simples proclamas de las siete de la mañana. 


¿Vamos a brindarles a los actuales gobiernos el beneficio de la duda? Buena pregunta digo yo, pues en apenas tres meses y unos cuantos días apenas habrán tenido tiempo de calentar la silla, pero ya es hora de que salga a flote esa moral tan pregonada en los tiempos de campaña y veamos caer a los infames del reciente pasado, pues no puede existir redención con un estropeado régimen de derecho, vapuleado ayer y hoy en sus causas perdonado inexplicablemente.

Algunas cuestiones que se quedaron en mi tintero​
​El cine Alameda fue en Tuxtla un centro de la vida social
​Urge rehabilitar a los ferrocarriles nacionales de México
​Las migraciones del sur se han vuelto violentas y por ello urge detenerlas
​La pena o sanción para enderezar a los corruptos
​Anécdotas que deben quedar en la memoria