​El Chiapas que hereda el nuevo Gobierno

|

Por Gustavo Trujillo Vera


Por fortuna el sexenio de Manuel Velasco ha concluido, pero sus daños colaterales, sus estragos y sus deudas permanecen. La deuda pública excede los 20,000 millones de pesos, los intereses de esa deuda están alrededor de los 700 millones de pesos anuales.


Por el lado de la agricultura, el campo chiapaneco muestra ostensibles señales de deterioro y abandono, el Café, el producto chiapaneco más preciado en el mercado internacional, ha caído su producción en forma dramática en los últimos 10 años, originado por el problema de la roya, pero agudizado por la torpeza y corrupción en los programas para combatirla, y en la producción de plántulas para sustituirlas con plantas más resistentes a la roya; por el lado de la Papaya Maradol, un producto muy afincado en el mercado norteamericano y canadiense, ha sufrido los embates de las virosis y la antracnosis que han provocado un descenso significativo en su producción, la presencia de la Secretaría del Campo para su combate ha sido omisa. 


Otro producto estrella como el Mango Ataulfo, en donde Chiapas por su cercanía con el Ecuador tiene el privilegio de ser el primero de entrar al mercado internacional y tener la primicia de los precios más altos antes de cualquier estado de la republica, ha padecido el desinterés del gobierno del estado para invertir en plantas de tratamiento hidrotérmico para combatir la mosca de la fruta, aprobadas por la USDA que permita su exportación masiva al mercado americano, en la actualidad únicamente se exporta a Estados Unidos directamente de Chiapas el 20% de su producción.


El potencial agrícola de Chiapas no ha sido aprovechado adecuadamente, el campo chiapaneco carece de proyectos, estímulos, inversiones y la certeza de que el dinero que se invierta en el campo va a regresar con utilidades.


Es incuestionable que en Chiapas hacen falta proyectos, pero proyectos alcanzables, medibles, sujetos a correcciones y con evaluaciones de sus éxitos y de sus fracasos, cada sexenio nos llegan aires de renovación, buenos propósitos y caprichos personales, pero cuando termina el sexenio únicamente nos queda el aliento amargo de la decepción.


Hoy parece más enfático el optimismo, Chiapas se presenta ante el resto del país con proyectos basados en la fuerza de una cooperación que parece inevitable, el gobierno federal tiene los ojos puestos en Chiapas. 


Por el lado Internacional Estados Unidos y Canadá ven a Chiapas como un dique de contención para los flujos migratorios, que se irán intensificando año con año, los proyectos de inversión conjunta con esos países, parece que todos lo ven con optimismo, si se logran generar empleos bien remunerados, que permitan por un lado absorber la mano de obra Chiapaneca que se encuentra desempleada o subempleada y por otro lado retener con esos mismos atractivos la migración Centroamericana.


El gobernador Rutilio Escandón apenas empieza, parece empeñado en que su gestión se adentre por el camino de la honestidad y de la austeridad, para redondearlo parecería más meritorio que también se adentre por el camino de la realidad, los partidos políticos y los gobiernos tienen generalmente relaciones incómodas con la realidad, su debacle se produce cuando suponen que lo que se niega o se silencia no existe.


Concluyo con una frase marxista: ¿A quién le va usted a creer, a mí o a sus propios ojos? Groucho Marx.

Chiapas castigará con cárcel difundir contenido sexual de una persona sin su consentimiento
Fraude… en elección de Reina del Carnaval de Coita
Normalistas marchan a México; dicen que quieren clases
Están coludidos policías con criminales: OCEZ
Los maestros ya están hartos de Bahamaca; marchan contra él