Ricardo Monreal Ávila, el constructor de acuerdos

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Horacio sierra

Ilustración: Horacio Sierra


Encerrados en el cuarto de una vieja casona de la colonia Roma, en el entonces Distrito Federal de 1985, Ricardo y Tomás, dos jóvenes recién llegados de Zacatecas a estudiar la maestría en la UNAM, hicieron sus primeros planes futuros. 


Ricardo, quien comía una torta de jamón, le dijo a Tomás que “ahorita estamos jodidos, pero vas a ver, las cosas nos van a cambiar. Voy a ser gobernador”. Y Tomás le contestó: “yo también voy a ser gobernador, pero antes voy a ser el abogado más chingón de México”.


Animados por quien fue su mentor político, Genaro Borrego Estrada, también zacatecano, Ricardo Monreal Ávila y Tomás Torres Mercado trazaron el rumbo de los sueños políticos de dos jóvenes de 25 años que ya sumaban una década en el priismo, a cuyas filas llegaron a los 15 años.


Monreal Ávila cumplió su sueño de ser gobernador de Zacatecas, no por el PRI, sino por el PRD; y ahora es el operador político del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el Senado, desde donde le ha construido escenarios de éxito, en medio de augurios de fracaso.


La austeridad, la elección de un ministro de la Suprema Corte y la Guardia Nacional no militarizada, pero sin cancelar la presencia de soldados en auxilio de la seguridad pública, son al menos tres de esos logros que hasta sus más férreos adversarios le reconocen.


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