​Las migraciones del sur se han vuelto violentas y por ello urge detenerlas

|

E N F O Q U E

Por Julio Serrano Castillejos


En determinadas ocasiones México ha abierto su territorio a los que han solicitado asilo y recordarán los lectores el caso de la guerra civil española del año 1936 en la época del gobierno del general Lázaro Cárdenas. 


“Fue a Daniel Cosío Villegas, encargado de negocios en Portugal, a quien antes que a nadie, se le ocurrió la idea de que México debía acoger a científicos e intelectuales españoles, para que continuaran sus actividades, mientras la República Española luchaba contra el fascismo y se decidía el futuro de España y en previsión de que la República fuese derrotada.” 


Muchos jóvenes mexicanos nos beneficiamos de esa migración de españoles. En lo personal, me tocó ser alumno de republicanos, maestros de la Universidad Nacional Autónoma de México, como el célebre filósofo Luis Recasens Siches y el profesor de Derecho Procesal Civil, don Rafael de Pina, padre del también catedrático De Pina Vara. 


Cuando en el año de 1973 el general Pinochet derroca al régimen democrático de Salvador Allende en la República de Chile, México abre nuevamente sus puertas a los perseguidos por las bayonetas de la bota militar en el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez y se forma en el imaginario popular la idea de que somos la salvación de quienes tienen problemas en su país de origen y es así como a fines del año 2018 cuando empieza a ingresar ilegalmente numerosos grupos de indocumentados hondureños a México a través de la frontera divisoria de Guatemala y Chiapas, bajo el señuelo de ir a buscar “el sueño americano” a los Estados Unidos se permite la entrada, indiscriminada de miles de indocumentados, cuando entran violentamente. 


Esas dos incursiones de desterrados, los primeros españoles y los segundos chilenos, perseguidos políticos en sus respectivas naciones, eran gente preparada, e inclusive por ello tenían la calidad de perseguidos políticos, al dar la batallas a través de sus ideas en sus naciones en contra de regímenes autoritarios y absurdamente dictatoriales, y por supuesto, en diversos órdenes enriquecieron el caudal intelectual de México. 


 La primera migración de hondureños del año 2018, se supone iba a tramitar documentos para ingresar a México, pero entró por la fuerza derribando la reja de la frontera mexicana en Ciudad Hidalgo, Chiapas. 


Se dijo eran más de tres mil indocumentados y aunque varios de ellos se quedaron en ciudades chiapanecas la mayor parte arribó a la ciudad de Tijuana, en donde se han convertido en una pesadilla social, pues no les han permitido el paso a los Estados Unidos de Norteamérica. Y como no tienen preparación alguna, en México no sirven ni para el sub empleo. 


Ya en el año actual han arribado a nuestro país otros grupos migrantes, más numerosos, también impreparados como los anteriores, inclusive más exigentes y agresivos, exigiendo apoyo alimentario, médico y de transporte. A fines de este mes de febrero en el Mercado “San Juan” de Tapachula un migrante dedicado a la “venta” de derecho de piso asesinó de un balazo a un locatario que se negó a permitir esa extorsión, y a dos policía municipales que pretendieron detenerlo, con su arma de fuego los privó de la vida también. 


 A este hecho hay que agregar que los últimas grupos migrantes que ingresaron al país por nuestra frontera lo hicieron de forma por demás violenta agrediendo con piedras a los representantes del Estado Mexicano, entrando a México de una manera ostensiblemente desautorizada, insultando a nuestras autoridades y violentando el estado de derecho, violando las leyes migratorias y nuestra soberanía nacional, como lo subrayan las notas de los periódicos y las informaciones de las redes sociales, pues las muestras de amistad de México y sus representantes han sido mal interpretadas por estas hordas de sujetos quienes creen haber encontrado el mejor método para huir, unos, de las autoridades de sus países de origen en donde tienen cuentas con la justicia, y otros, para acogerse a un territorio que no es el suyo y en calidad de lapas que llegan a violentar la paz y a quebrantar nuestro régimen jurídico, por lo cual es indispensable poner un hasta aquí a tan deleznables sujetos, quienes a manera de burla cuando se les regala comida típica mexicana dicen: “en Honduras las tortillas y los frijoles son para los puercos”. 


Queremos escuchar la opinión de nuestras más altas autoridades federales, al respecto, pues los chiapanecos no soportamos estas faltas de respeto a nuestra Patria, hospitalaria y de puertas abiertas para las personas de bien.

​La pena o sanción para enderezar a los corruptos
​Anécdotas que deben quedar en la memoria
La generación perdida de la UNAM
Enfoque