​La pena o sanción para enderezar a los corruptos

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Por Julio Serrano Castillejos


Si pretendiéramos distinguir al Derecho Penal de las demás ramas del orden jurídico, para el efecto citaríamos al concepto pena o sanción corporal de privación de la libertad sin recurrir a ningún otro.


Es decir, la punibilidad, es el merecimiento a una pena en función a la realización de cierta conducta y tiene por finalidad fundamental no solo enderezar la conducta del delincuente sino además su carácter de advertencia y de ejemplaridad, o sea, con ella se le está dando aviso a todos los que están bajo el imperio de la ley de lo que les puede acontecer si incurren en una conducta similar a la del sujeto que se ha hecho acreedor a la sanción. 


El presidente Andrés Manuel López Obrador ha optado por la tesis del perdón y el olvido en cuanto a los funcionarios del sexenio pasado y entiendo con ello no quiso iniciar su gobierno con una etapa traumática de abrir procesos penales, que a mi juicio hubiesen sido muchos y además a muy altos funcionarios. 


Algunos se atreven a suponer, el actual presidente en su etapa de campaña electoral a manera de conseguir un campo no minado hizo compromisos con los integrantes de los que en ese momento tenían los mandos gubernamentales y les pidió lo dejasen hacer una campaña de proselitismo electoral sin tropiezos, a cambio, de que si él ganase las elecciones, les diera una salida fácil, o sea, no los persiguiera judicialmente y de ahí su actual oferta de “el perdón y olvido”. 


Bueno, ¿pero qué sucede con los criminales de su período? Fue muy ostensible el caso de los huachicoleros y no se sabe de denuncias penales. Ya debíamos tener a muchos involucrados en este delicados asunto, sujetos a los respectivos procesos y las páginas de los periódicos con notas diarias de cientos de casos con nombres de testigos de cargo y ya no se diga con las fotografía de los responsables de la ordeña de los poliductos de Petróleos Mexicanos, pero según parece el perdón y el olvido ya se hizo un caso viral. 


No esperamos del actual presidente una cacería de brujas, pues mal haría en meter al país en una fenomenología de venganzas políticas como si fuera don Victoriano Huerta vuelto a nacer, pero tampoco debe caer la figura presidencial en el caso de ser señalado, como lo está haciendo Vicente Fox en las redes sociales, a manera de responsable de crímenes de lesa humanidad y acabe la gente por perderle el respeto. 


La leyes que rigen las vida de México se hicieron para permitirnos la vida gregaria y asi como ofreció en campaña don Andrés Manuel López Obrador, va a combatir la corrupción, pues hombre, hay que meter a la cárcel a los que roban, a los que defraudan, a los que violan, a los que asesinan y a los que de una u otra manera ponen a los mexicanos en una vida fuera del orden natural. 


Es la coacción la que delimita la diferencia entre el Derecho y otros órdenes normativos. Las normas jurídicas pueden respetarse o no y el que las viola, debe ser castigado, con apego a nuestras leyes.

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