Inspectores salvajes

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Por Enrique García Cuéllar


El municipal de Tapachula tiene la misma sensibilidad política que una motoconformadora. Lo digo porque la Perla del Soconusco vive momentos de gran tensión social derivada de la invasión de migrantes, así como de la delincuencia asesina. 


Eso ha provocado un agravamiento de la crisis económica y la gente sale a vender sus productos a la calle, aun a costa de su integridad. 


En esas circunstancias, lo mejor que pudo ocurrírsele al médico Óscar Gurría fue mandar a unos trogloditas con chaleco de Agentes Municipales a golpear y robar a los ambulantes. En una de las fotos aparece uno de esos gorilas asfixiando a un vendedor. 


Un médico es humanitario por definición. Hablo de un auténtico médico. El señor Gurría desconoce los más elementales derechos humanos que asisten a todos y cada uno de los individuos de este planeta. 


Eso es inadmisible, con mayor razón en alguien que abrazó la noble carrera de Medicina. ¿O también la asfixió con su abrazo? Desde su tambaleante puesto, la gente de Tapachula ya no sabe cómo acabar el infierno de una administración municipal encabezada, en los hechos, por la esposa del alcalde; convertida en un coto de poder insensible y con irregularidades de corruptelas que habrán de salir un día, para bien de la posible Cuarta Transformación.


eagarciac@outlook.com


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