De aeronaves

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Por Hernán León Velasco


Era el mes de mayo de 2002, cuando asistimos a un congreso de la Sociedad Americana de Urología, en Orlando, USA. Después del mismo nos dirigimos a Cabo Cañaveral para ver el lanzamiento de una aeronave espacial. Se compró el boleto para ser testigo de cómo la aeronave hace su estruendosa salida entre llamaradas y su tremendo haz luminoso que parte en dos al cielo. 


Nos tuvimos que imaginar el estruendo porque la aeronave tuvo un contratiempo y se suspendió el lanzamiento para otra fecha no determinada, sin que por ello nos regresaran el monto del pago, a no ser que uno se quedara esperando dicha reprogramación.

El espacio aéreo es una de las tantas acciones de éxito del país vecino y es que, para recaudar fondos, todo lo vuelve un hecho turístico; lo digo porque salió a la venta el avión presidencial y el comprador podría usarlo para fines turísticos. Seguramente a muchas personas les gustaría hacer un trayecto por esta lujosa aeronave y tomarse la foto.

Sin llegar a las comparaciones frívolas, un ejemplo de este turismo lo hizo el magnate norteamericano Dennis Tito que soñaba desde siempre con viajar al espacio. 


En el año 2001, y tras varios intentos frustrados, este multimillonario que había trabajado como ingeniero de la NASA hizo realidad su deseo y pasó una semana en la Estación Espacial Internacional.

Dennis Tito se convirtió en el primer turista espacial de la historia y es la segunda persona con más edad en viajar al espacio, ya que en aquel momento tenía 60 años. 


Para cumplir su sueño, Tito pagó la abrumadora cantidad de 20 millones de dólares a la Agencia Federal Rusa, que también facilitó el camino del magnate al espacio al eliminar las presiones de la NASA, que se oponía al viaje al considerarlo “un capricho excéntrico”.

Parece que el deseado viaje espacial no fue suficiente para el millonario, quien en 2013 fundó la organización Inspiration Mars Foundation, con la intención de llevar a cabo una misión a Marte en 2018 o, como fecha límite, en 2021. La intención de Tito era aprovechar un insólito alineamiento entre la Tierra y el planeta rojo, que permitiría realizar el viaje en menos tiempo del habitual.

Así, Tito fue el primero en abrir esta nueva era de turismo espacial. Otros siete millonarios, entre los que se encuentran Mark Shuttleworth o Anousheh Ansari, la primera mujer turista que viajó al espacio, continuaron su ejemplo y cumplieron el sueño de acercarse un poco más a las estrellas. En la actualidad, numerosas empresas están intentando convertir la hazaña de Tito en una opción comercial común y asequible.

En México el viaje espacial fuera de la órbita estaría para pocos hombres del dinero, no obstante, el viajar en un avión presidencial, sería cercano al bolsillo de muchos y es un atractivo turístico no solo de los mexicanos, sino de cualquier viajero de otras partes del mundo, en especial del que tenga el deseo de un viaje singular donde quiera “sentirse Presidente, y que lo atiendan como a un Rey”.

Lo anterior, sería una opción en estos tiempos de austeridad, tal vez la circunstancia política por el momento no sea adecuada, sin embargo, es una alternativa ahora que está en venta la aeronave.


Por lo pronto, la historia de la subasta ha empezado y esperamos en días no muy lejanos, tenga un nuevo dueño el avión presidencial.

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