El Poder

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Por Hernán León Velasco


Subyuga y sustrae dignidades. Todo lo corrompe o lo dignifica. Bajo sus garras se acaban pueblos o se liberan esclavitudes. Arroja a la cárcel a sus enemigos y saca de ella a los rufianes.

El poder se contradice y se perfila a las profundidades de las multitudes. Prostituye el honor y sumerge en el abandono a los más pobres, mientras se doblega a otros poderes. También protege a la familia y distribuye sus adiciones para desintegrarla, es ambivalente.

El poder todo lo puede y todo lo ignora y sin embargo es necesario estar cerca para conocerlo y extraerle las muelas, el cáncer y la podredumbre. 


Y con ello sanarle sus rencores, sus espejismos, quitarle su venganza, paralizarle sus armas, arrebatarle las botas para no ser aplastados.

Tal vez así, algún día, sirva para lo que dice servir y restituya las libertades que dice proteger.

Cuando el pueblo esté educado y se defienda con valentía, el poder podrá volver a su sitio original para lo que fue creado antes que nada: servir al bien común.


Por ahora, el poder sacude a sus víctimas, encierra sus lealtades y levanta sus muros. Aún con todo esto, el pueblo tiene fe de que todo cambie y aguarda ese cambio como lo más sagrado que le puede ocurrir al destino de la patria.