A Doble Espacio

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Por Enrique García Cuéllar

Juan Jacobo Rousseau establece que en la teoría del contrato social se fundamenta buena parte de la filosofía liberal, en la que el individuo decide vivir en sociedad por lo que necesita del estado de derecho que asegure las libertades para poder convivir, en parte por el concepto de la voluntad general. 


La voluntad general o voluntad popular ha sido expresada en México de manera abrumadora, de tal suerte que fue imposible continuar con los “arreglos” tradicionales para burlar a los ciudadanos. Sin embargo, parece que Chiapas no es México, sino un territorio aparte, como lo era en 1824, antes de firmar su anexión. 


En Chiapas se sigue burlando la voluntad popular; se ha roto el contrato social y no existe el estado de derecho, lo cual resulta terrible porque no permite la convivencia en paz. 


En varias partes del estado, incluyendo la capital, brotan protestas contra el Instituto de Elecciones y Participación ciudadana, donde se fraguan, en lo oscurito, triunfos y derrotas, todo ajeno a la voluntad popular, como en el feudalismo. 


Mientras en el resto del país se celebra una “fiesta democrática”, en Chiapas ha corrido sangre y no pueden darse soluciones porque las componendas no han podido ser arregladas. 


El propio Juan José Rodríguez Prats, con vasta experiencia política en lides electorales, en tribuna, en teorías fundamentales de historia política, asegura que jamás había visto semejante desorden, al grado de no saber quién le ganó la diputación, porque se sabe que perdió, pero no quién ganó. El mando democrático no alcanzó a cobijar a Chiapas, donde el feudalismo sigue vigente.


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