Editorial

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Con la mayoría asegurada en el Congreso de la Unión, Tatiana Clouthier aseguró que la Reforma Educativa será derogada al entrar en funciones el nuevo gobierno federal, lo cual satisface una de las principales peticiones de los maestros de las distintas corrientes sindicales.

Esta declaración, en teoría, debería acabar con todo tipo de manifestación magisterial de aquí en adelante, pues ya solamente falta que Andrés Manuel López Obrador asuma el cargo para que las demandas magisteriales sean atendidas y satisfechas.

Sin embargo, no sabemos si nacerán nuevos pretextos para interrumpir la educación por parte de los profesores, quienes llevan décadas frenando el desarrollo normal de las clases, siempre en detrimento del avance educativo de nuestro país, particularmente en la región más atrasada, como es el sur-sureste de México.

Ya ganó la contienda electoral el único candidato que podría dar el golpe de timón a muchos rubros de la vida política nacional, por lo mismo, deberán terminar las protestas de los maestros y demostrar que tienen auténtico interés en el avance educativo de niños y jóvenes de México, para que se disminuya, de una vez por todas, el rezago que en esa materia sufrimos en México.

Si existen otros intereses ocultos, brotarán a pesar de que ya se les aseguró que la Reforma Educativa será derogada, no solamente revisada, lo cual significa que se creará un nuevo modelo educativo para el país, sobre bases diferentes y, esperamos, con mejores métodos de evaluación de los maestros.

Insistimos: no debe haber más interrupción de clases a partir de este momento, pues ya no están en el poder los que propusieron y votaron una reforma que provocó la protesta y el atraso en la impartición de clases.

La sociedad debe tener fundadas esperanzas de que niños y jóvenes ya no verán interrumpido, por ninguna razón, su año lectivo.