Editorial

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Resulta increíble que el peor presidente que haya tenido México desde la época moderna, Vicente Fox Quesada, se atreva a dar consejos a Andrés Manuel López Obrador, cuando fue el mismo Fox quien llevó a México a un endeudamiento enorme y gastó irresponsablemente los excedentes petroleros.


El lenguaraz ex presidente no aprendió jamás a quedarse callado; continúa con su incontenible verborrea como si sus huecas palabras sirvieran de algo a los ciudadanos de este país.


Ahora, temeroso de perder sus privilegios, “felicita” a López Obrador por su triunfo y pretende advertirle acerca de lo que enfrentará. Quiere enseñarle a ser presidente, en pocas palabras, cuando es Vicente Fox el mandatario peor recordado por su pésimo ejercicio, su engrosamiento excesivo de la burocracia y el derroche y la corrupción que se vivió en su sexenio.


“La chachalaca” no deja de parlotear. Graba videos y no acaba de librar a México de esas intervenciones obvias e indignantes por provenir de un tipo corrupto e inepto.


Se considera a sí mismo como el conocedor de la política, aunque en realidad es un ignorante soberbio.

Andrés Manuel lo sabe y lejos está de atender esos mensajes que tienen como propósito conciliar para no perder privilegios que mantienen a ese parásito en la abundancia, a costa de los mexicanos, quienes ya exigen al presidente electo el retiro de la pensión a Fox, quien ridiculizó en varias ocasiones al tabasqueño e incuso intentó meterlo a la cárcel.


Poco menos de cinco meses le quedan al ex presidente hablantín para reflexionar acerca de sus ingresos, reordenarlos, rediseñar su vida económica si capacidad tiene para ello, en vez de ofrecer recetas para gobernar, pues existe testimonio muy claro que eso no es lo suyo, aunque vivir del presupuesto sí que lo aprendió desde su época de gobernador de Guanajuato, cuando sus empresas estaban quebradas y sufría su propia crisis económica.

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