A Doble Espacio

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Por Enrique García Cuéllar


El Instituto Nacional Electoral no inspira confianza ni en sus lápices, mucho menos en la vigilancia de las elecciones o en el cumplimiento de la ley. 


El INE se ha convertido en la burla de los ciudadanos, debido a muchos factores como su elevadísimo costo, la inoperatividad de su función, la corrupción y los desbordados sueldos de sus miembros. Y es el garante de las elecciones. 


La verdad es que, para ser un organismo ciudadano, debería desprenderse de la tutela gubernamental, así dejaría de obedecer ciegamente a sus jefes en el poder. Eso es lo que ha ubicado a la institución fuera de la confianza ciudadana, a tal grado, que ni los lápices que entregará inspiran la seguridad de que no habrá trampas en los comicios. 


¿Cuál institución nos quedará como confiable en nuestro país? Quizá la Marina y el Ejército en momentos de desastres, cuando se unen a la ayuda civil y párele de contar.


eagarciac@outlook.com


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