A Doble Espacio

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Por Enrique García Cuéllar

Más de cien candidatos asesinados en estas elecciones. No llegaron al proceso electoral, mucho menos al 1 de julio. ¿La razón? La infiltración de fuerzas oscuras, ilegales, en la nominación de candidatos, muchos de los cuales perteneces a gremios fuera de la ley.

Algunos políticos con deudas con la justicia, están en todos los partidos, sin excepción. Son visibles, aunque los invisibles son más y actúan violentamente.
Las candidaturas independientes se habían prohibido porque se “temía” que dinero sucio se infiltrara en las campañas.

Ese dinero ya estaba presente desde hacía muchos sexenios, pero a través de los canales partidistas, por lo tanto, esa oposición a las candidaturas independientes fue derrumbada con el más ligero viento en contra. Ahora son posibles.
Una de las señales de la infiltración de las fuerzas que actúan subterráneamente es, sin duda, la serie de asesinatos de candidatos a diversos puestos, con la finalidad de imponer a otros afines con los grupos ilegales.
Esperamos que esos asesinatos no sean el anuncio de un magnicidio, es decir, del asesinato de un candidato presidencial, porque entonces estaríamos ya a merced, absolutamente, de poderes ajenos a la política y con proyectos muy distintos al bienestar de los mexicanos.


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