Editorial

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Las elecciones en Chiapas tendrán un costo de operación por parte del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de 622 millones de pesos, autorizados por el Congreso Local.

A lo anterior se le debe sumar el presupuesto y las prerrogativas que se le han entregado a cada partido y nos daremos cuenta que, por jugar a la democracia que no existe, los ciudadanos pagamos sumas millonarias provenientes del dinero público.

¿Por qué es una democracia que no existe? En Chiapas se han dado pasos sobre terreno ilegal, lucha en el lodo y varios intentos de derrocar a un candidato tan legítimo como peligroso, José Antonio Aguilar Bodegas, al costo que fuere, porque el sistema actual no permite que la voluntad popular sea expresada libremente.

En el plano nacional, se despliegan enormes cantidades de dinero no fiscalizable por las autoridades electorales, con la finalidad de impedir que el candidato puntero avance.

Pagamos, entre todos los mexicanos, una democracia falsa a precio de oro, debido a que esa democracia no ha sido construida desde que Francisco I. Madero fue asesinado hace ya más de un siglo.

Lo que hemos tenido ha sido una sucesión de personas impuestas al servicio del sistema que las crea y las sostiene durante toda su vida. Puede hacerse un recuento da las anécdotas y las humoradas nacidas del ingenio popular, donde la burla y el desgaste de la palabra “democracia” es la constante.

Y se sigue usando, invocando como si fuera la palabra mágica que la instaurará de la noche a la mañana.

La verdad es que no hay democracia donde no ha sido construida por los mismos ciudadanos, conscientes y responsables de su presente y su futuro.

Hemos sido testigos de denominaciones absurdas como la República Democrática Alemana, bajo el yugo soviético durante el fallido régimen comunista.

La democracia es el premio a la educación y a la civilidad; solamente así se crea. No se impone, aunque se inviertan millones de pesos ni siquiera invocándola para que exista.

Lejos estamos de alcanzarla, pero los intentos nos cuestan mucho dinero.


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