A Doble Espacio

|

Por Enrique García Cuéllar

El debate es el tema obligado del día. Para mí, fue un ejercicio ocioso de tramposos contra tramposos. O tramposos contra el tramposo que lleva la delantera. 

Todos sacaban cartulinas “probatorias” de la trampa de los demás.

Esto significa que de entre todos los tramposos y la tramposa, debemos elegir a uno, necesariamente tramposo. Es que no hay más cera que la que arde. 

Civilizados estuvieron, porque así lo obligó el formato, impecable, por cierto.

Lo que me molesta es tener esa clase de políticos, incluso a una esposa del expresidente más inepto —después de Fox— como si hubiera encabezado un gobierno exitoso.

¿Qué tan dura debe ser la cara para presentarse como si nada ante los mexicanos, con más de cincuenta mil muertos a cuestas? Muy dura la cara.

Es que ven a la política como el ¡mejor negocio que se pueda imaginar. Y lo es en nuestro país, donde de directores para arriba se sirven con la cuchara grande. 

Todos pueden ofrecer todo, pero nadie va a cumplir y lo saben. Los que ya fueron o son gobierno, no han hecho nada bueno porque estamos peor. 

El que no ha llegado a ser gobierno es el que más incumplibles promesas ofrece, como si estuviera seguro de tener que irse a su rancho el dos de julio. No salen las cuentas para cumplir siquiera la décima parte de lo ofrecido. 

Y todos, ella y ellos, están contra la corrupción, pero todos viven del dinero público desde hace muchos años. Se conocen las mañas, por eso se la pasaron acusándose unos a otros sin recato alguno y con sonrisas cínicas. No necesitamos debates; lo que urge es otra clase política que rescate al México de estos debatientes.


Contacto: eagarciac@outlook.com

A Doble Espacio
A Doble Espacio
A Doble Espacio