Plaza

Plaza de almas

Por Catón / Lo cierto es que las mujeres han estado siempre empoderadas, aun antes de que surgieran las doctrinas feministas. Y qué bueno, porque ellas saben hacer mejor uso del poder que nosotros, sobre todo cuando hemos llegado a la edad del no poder.

Plaza de almas

Por Catón / ¿Sabes qué pasa, Armando? ¿Entiendes por qué me contradigo así? Porque te estoy hablando de dos mujeres que en el recuerdo se me vuelven una. Las dos se me confunden. Pienso en una y estoy pensando en la otra. Evoco a una e irrumpe la otra en medio de la evocación.

Plaza de almas

Por Catón / Dejo al lector, entonces, la tarea de imaginar los rayos, el fulgor fantasmal de los relámpagos, el silbo del viento desatado, las violentas ráfagas de lluvia. Llega un hombre embozado y llama a la puerta de la casa donde vive, sola, la mujer. Es medianoche. Asoma ella por un ventanuco que da a la calle y pregunta quién es el que la busca. No está asustada: sus servicios son requeridos casi siempre en horas nocturnas o de la madrugada.

Plaza de almas

Por Catón /Últimamente me ha dado por pensar que así como hay una hierba malamujer así también hay mujeres mala hierba. Me resulta difícil decir eso, créeme, pues pertenezco al mester de juglaría y tengo por tanto una elevada idea de la mujer.

Plaza de almas

Por Catón / Era un amor completo el nuestro, amor de cuerpo y alma. A veces nos olvidábamos de cenar por estar en la cama. Nos quedábamos dormidos, con el sueño que viene después del sueño del amor. Y cuando despertábamos nos olvidábamos nuevamente de desayunar. Así éramos entonces: jóvenes y enamorados. Y ardientes.

Plaza de almas

Por Catón / Ni siquiera la más larga vida sería suficiente para agradecer el regalo de la vida. Incluso en la soledad, la tristeza, el desamor o el sufrimiento debemos vivirla plenamente, exprimiendo cada hora para sacar de ella lo bueno que nos puede dar y el bien que podemos dar nosotros. No hemos de malgastar la vida en envidias, malquerencias o rencores; en ambiciones necias que a fin de cuentas no llegan a ninguna parte. 

Plaza de almas

Por Catón / Después dejará de ser hombre para volverse muerte. Entre una vuelta y otra vivirá. Vivirá a la vuelta y vuelta, como vivimos todos, y todo para volver al sitio donde empezaron nuestras vueltas. El niño es hombre ya, pero el hombre es niño todavía. Sigue soñando.

Plaza de almas

Por Catón / En esa misma línea de razonamiento –de irracional razonamiento- muy bien podría decirse que no es la literatura la que copia a la vida, sino la vida la que copia a la literatura. Guy de Maupassant escribió un hermoso y triste cuento. Trata de una muchacha de condición modesta cuyo esposo fue invitado a un baile en la lujosa residencia de su patrón.